jueves, 28 de junio de 2012

Una Inmaculada del círculo de Alonso Cano, última obra restaurada por gestionarte

Continuando con la serie de obras de procedencia granadina que venimos interviniendo en los últimos meses, presentamos en nuestro blog de gestionarte, la más reciente de las intervenciones concluidas. Se trata, en este caso, de una Inmaculada Concepción, óleo sobre lienzo de pequeño formato (66 x 48 cm) que sigue claramente los modelos elaborados por Alonso Cano.

Desde  nuestra humilde opinión, por el formato y el tratamiento de la pincelada, así como por el nivel de acabado de la obra, pudiera tratarse de un boceto previo o proyecto que saliera del taller para atender la demanda del posible cominente de una obra mayor. Otra hipótesis, es que se trate de una obra posterior pero basada en la producción del taller de Cano. 
Si bien, en un primer momento, el estudio visual de la pintura delataba una notable alteración del barniz oscureciendo sensiblemente la superficie y algún que otro pequeño desperfecto más, los estudios técnicos realizados así como el estudio en profundidad de la obra  (una vez trasladada al estudio de restauración) sacaron a la luz una anterior restauración consistente -entre otras cosas- en la remodelación de algunos aspectos de la pintura. Estos cambios alejaban a la obra de las influencias de Cano para acercarlas a los modelos de uno de sus seguidores también, Juan de Sevilla. No sabemos si, la procedencia jesuítica de la obra la relaciona con alguno de los encargos realizados para la Compañía en la ciudad de la Alhambra, tanto de uno como del otro autor.

La radiografía realizada ponía de manifiesto que la silueta de la imagen de la virgen no se correspondía con la que actualmente se observaba en superficie, cuestión ésta que el proceso de limpieza (arriba a la derecha vemos una fotografía con luz ultravioleta durante este proceso) corroboró. Sabemos que estas modificaciones no son de época al estar ocultando bajo ellas daños en la pintura y preparación, por lo que tenemos la certeza de que se trata de una actuación relativamente reciente (siglo XX) y no una modificación de la obra original en el momento de su concepción o fecha cercana. También sabemos por su observación directa, que el lienzo fue reentelado y restaurado, como decimos, en fecha cercanas  por lo que se corrobora nuevamente la hipótesis de que se trata de una actuación restauradora posterior.El encargado de realizar este trabajo parece procuró "inspirarse" en la obra de Juan de Sevilla,  reproduciendo los pliegues azules de la vestimenta de alguna de sus obras, ocultando la pincelada más "movida" (más de Cano) de la obra original.

Modificó también, la cabellera de la imagen, ampliándola y dándole frondosidad sobre la aureola que, una vez retirado el repinte, ha salido a la luz.

Desgraciadamente, la limpieza a la que se sometió la pintura en este momento de su historia material  fue ciertamente agresiva, habiendo eliminado no pocas veladuras de su superficie, quedando esto en evidencia tanto al inicio de nuestro proceso como una vez retirado el barniz de protección. Sin embargo, sí se ha conservado la grisalla inferior previa que elabora los volúmenes en las encarnaduras y algunas zonas, si bien en otros casos, los detalles más delicados fueron eliminados.

Otro de los puntos problemáticos de la obra son los pliegues de la zona inferior de la túnica blanca que rebosan sobre las cabezas de los angelotes. Existe una quedamura o daño que ha alterado los pigmentos junto al rostro de uno de los ángeles y al otro se le elaboró una cabellera que no poseía, cuestiones estas que, de nuevo, se pudieron conocer gracias al estudio previo de la obra de arte. Eliminado el repinte, los pliegues de la túnica blanca caen ahora sobre la cabeza del ángel tal y como evidenciaba la radiografía.



En el proceso de restauración se ha procurado ser respetuosos con el original, en la medida de las posibilidades que el resultado final desde el punto de vista estético, permitía. Así, se han reintegrado las lagunas de color, a ecepción de los desgastes o zonas donde la pincelada deja ver la preparación rojiza inferior, fruto de su carácter rápido y esbozado, que se han respetado.





martes, 26 de junio de 2012

Cádiz acoge las XXXII Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia

Cádiz es esta semana el centro de atención del patrimonio religioso. El Secretariado para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española organiza sus XXXII Jornadas nacionales de patrimonio cultural de la Iglesia, sumándose de esta forma -como lo hizo también semanas atrás con las jornadas sobre Historia de la Iglesia- a la celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812. El título de las jornadas es "Culto y cultura en el proceso de la evangelización".

Desde ayer por la tarde -en que se inauguraron en el Oratorio de San Felipe Neri con la intervención del director del Secretariado de la comisión episcopal de patrimonio, Manuel Íñiguez y la lección inaugural de José María García León-, hasta el próximo viernes, se desarrollarán cada mañana en el salón de la Orden Tercera del convento de Santo Domingo, una serie de conferencias entre las que destacan las del subsecretario de la Comisión Pontificia para los Bienes Culturales de la Iglesia, monseñor José Manuel del Río, que hablará sobre "Arte y artistas en la Iglesia: Un diálogo secular entre la Iglesia y el arte"; el catedrático de Historia de la Iglesia moderna de la Universidad Gregoriana Fidel González, que hablará sobre "La Iglesia y sus expresiones culturales en el siglo XIX"; el consultor de la Comisión Episcopal de Liturgia, Ramiro González, que abordará "La interrelación entre liturgia y cultura" o el presidente de la Comisión Episcopal de Patrimonio y obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo. Allí se dan cita en torno al centenar de personas, entre expertos, técnicos, investigadores y parte de la cúpula religiosa española. Está prevista la participación de varios obispos, como el de Zamora, Mons. Gregorio Martínez; o el de Guadix, Mons. Ginés Ramón García; además del de Ávila y el de Cádiz.

Como complemento al programa matinal, cada tarde se han organizado una serie de visitas a los lugares más destacados a nivel patrimonial de la diócesis. Y esto, precisamente, supone otro de los grandes beneficios que puede reportar a la Iglesia diocesana celebrar en Cádiz estas jornadas de la Conferencia Episcopal Española: el hecho de que tanto obispos como técnicos y expertos en la materia conozcan de primera mano los elementos más importantes del patrimonio diocesano, de manera que se pueda poner de manifiesto a nivel nacional e internacional el alto valor patrimonial de la Iglesia gaditana.
 
Así, en la ciudad se mostrará la capilla del Hospital de Mujeres, el oratorio de la Santa Cueva -donde se va a interpretar Las Siete Palabras de Haydn por parte de un cuarteto de cuerda-, las dos catedrales, el Oratorio y Santo Domingo. Fuera de ella habrá visitas a Chiclana, a la ermita de los Santos Mártires de Medina, a la parroquia de Santa María la Coronada y el convento de las agustinas recoletas, celebrándose cada día una eucaristía y una copa de convivencia con productos típicos de la tierra.

lunes, 25 de junio de 2012

Para ir a ver:Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad

A partir de mañana 26 de Junio se puede visitar en el Museo del Prado la exposición Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad  que reúne un conjunto de diecisiete obras tardías del artista, procedentes de colecciones museísticas de Londres, París, Houston, Madrid y Sevilla, entre otras ciudades, fruto de su relación con don Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla e importante mecenas y amigo personal del artista.

La muestra se presentará posteriormente en el Hospital de los Venerables de Sevilla, entre octubre y enero de 2013, y finalmente viajará a la Dulwich Picture Gallery de Londres de febrero a mayo del próximo año.

 El conjunto de cuadros que se muestran es un excelente testimonio de algunos de los proyectos artísticos más importantes acometidos en Sevilla en este periodo, que introduce al espectador de lleno en el corazón mismo del Barroco sevillano y de su fusión de arte, religiosidad y cultura. Además de las obras pertenecientes a la colección particular de Justino de Neve, otras se encargaron para la iglesia sevillana de Santa María la Blanca (cuya reconstrucción fue supervisada por él), la catedral y el Hospital de los Venerables Sacerdotes, institución para clérigos que el canónigo había contribuido a fundar y que ahora, casi tres siglos y medio después,  servirá como escenario para la muestra ya que actualmente es la sede de la Fundación Focus-Abengoa, en Sevilla.

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) era a mediados del siglo XVII el pintor más famoso de Sevilla; Justino de Neve (1625-1685), un culto y dinámico canónigo de la catedral sevillana. Entre ambos se estableció una relación profesional que pronto se transformó en auténtica amistad. 

Y de esa amistad nacieron algunas de las obras más bellas y ambiciosas pintadas por Murillo en las décadas de 1660 y 1670, cuando había alcanzado su plenitud como artista.



La amistad de Justino de Neve, nacido en Sevilla de familia flamenca, desde por lo menos la década de los sesenta hasta la muerte de Murillo en 1682, fue clave para que el artista obtuviese una de sus comisiones más importantes: la decoración de la iglesia de Santa María la Blanca (1662-1665). Además, encargó al pintor sevillano varias obras para el Hospital de los Venerables Sacerdotes, y tuvo en su propia colección algunas de las obras más excepcionales del artista. 

Como canónigo, Justino de Neve obtuvo para Murillo el encargo de una serie de ocho tondos de santos sevillanos, una Inmaculada Concepción que todavía hoy en día decoran el techo de la Sala Capitular de la catedral y el Bautismo de Cristo que corona el retablo de San Antonio en la capilla del santo. Murillo le nombró ejecutor de su testamento y pintó su retrato en 1665 (National Gallery, Londres) –presente en la exposición- como prueba de su amistad, añadiendo la inscripción obsequium desiderio pingebat (pintado con el deseo de regalarlo).

lunes, 11 de junio de 2012

Para ir a ver: "El último Rafael"

A partir de mañana y hasta el 16 de Septiembre se puede visitar en el Museo del Prado "El último Rafael", una de las exposiciones más importantes dedicadas al artista y su taller, y la primera centrada en sus años finales, etapa de su producción que le convirtió en el pintor más influyente del arte occidental. La muestra expone setenta y cuatro obras en total, de las cuales la mayoría no se han mostrado nunca antes en España tranzando un recorrido cronológico por la actividad del maestro, desde el inicio del pontificado de León X (1513) hasta su muerte en 1520, y de la de sus principales discípulos, Giulio Romano y Gianfrancesco Penni, hasta finales de 1524.

La exposición cuenta con un conjunto histórico de cuarenta y cuatro pinturas, veintiocho dibujos, una pieza arqueológica y un tapiz, procedentes de cerca de cuarenta instituciones distintas. Podremos disfrutar de un recorrido que se presenta de forma cronológica y en seis ámbitos temáticos el desarrollo pictórico y estético de Rafael al tiempo que se compara su evolución artística final con una selección de obras de sus dos seguidores Romano y Penni, tanto de las realizadas en vida del artista de Urbino como de las inmediatamente posteriores a su muerte. Esta inédita comparación permite identificar la participación de maestro y alumnos en las obras, así como dilucidar la contribución intelectual y estética de éstos a la obra de Rafael.

Entre las obras más sobresalientes que viajan por primera vez a España destacan el sereno retrato de uno de sus amigos, Baldassare Castiglione (1519), procedente del Musée du Louvre, o el gran cuadro de altar, Santa Cecilia (1515-1516), de la Pinacoteca Nazionale de Bolonia, en el que el espectador puede admirar la singular belleza de sus figuras y la composición armónica y perfecta de las mismas, destreza que el artista logró alcanzar durante su estancia en Roma.

Asimismo, destacan los cuadros del maestro que el propio Museo del Prado conserva de su etapa madura, entre los que se encuentra la gran tabla transferida a lienzo El Pasmo de Sicilia (1515-1516), que se exhibe en la muestra por primera vez tras su restauración.
 
Para conocer más detalles acerca de la exposición puede visitar la web del museo donde existe una amplia información de la muestra, el catálogo de obras y actividades oprganizadas con motivo de la misma que bien merecen dedicarle un rato a su lectura.

martes, 5 de junio de 2012

Para ir a ver: Splendor Europae: Arte Europeo en la Diócesis de Jaén

España desempeñó un papel destacado en el comercio artístico europeo de la Edad Moderna. Junto a las obras de arte que se exportaban, estaban aquellas que, procedentes de los más diversos lugares, pasaban a formar parte de las colecciones civiles y religiosas. Pinturas, esculturas y objetos suntuarios, se convertían en preciadas piezas con las que sus propietarios expresaban prestigio y gusto artístico.

La presencia de artistas europeos en la Península Ibérica, dando respuesta a la fuerte demanda existente, marcó los nuevos gustos y conectó a nuestros maestros con las fórmulas que se daban más allá de los Pirineos. Una realidad en la que también in tuyeron las estampas y grabados que circularon por toda Europa, mostrando algunas de las obras más signi ficativas de artistas afamados como Rubens, Van Dyck, Guido Reni, etc., que servirían de modelos y referentes para los artí fices españoles.

La existencia de territorios bajo la soberanía española en Italia y en la Europa central y septentrional, facilitó estos intercambios, convirtiendo a Flandes y a ciudades como Roma, Nápoles, Bolonia o Génova, en verdaderos hitos del mercado artístico. Pero no sólo se trajeron piezas de estos lugares, Francia y Alemania también fueron un referente en determinados campos. La calidad y excelente manufactura de las telas francesas las convirtió en las elegidas para la confección de ornamentos sagrados. De Augsburgo se importaron magní ficas piezas suntuarias como relicarios y cruces de altar, donde los maestros de aquella ciudad demostraron su valía en el trabajo de la plata y maderas nobles, como el ébano.

La diócesis giennense constituye un magní fico ejemplo de esta realidad cultural. Splendor Europae, pretende a través de una selección de obras de las más variadas disciplinas artísticas (pintura, escultura, objetos suntuarios, textiles y libros), mostrar los excelentes resultados que produjo esta política de intercambios culturales. La Catedral, precisamente una de las instituciones que atesoró una mayor cantidad de estas piezas, acoge algunas de las más signi ficativas que, de procedencia italiana, alemana, francesa o flamenca, llegaron por las más diversas vías al antiguo Reino de Jaén.