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lunes, 4 de septiembre de 2017

Repuesta al culto la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, titular de la Hermandad de la Vera Cruz. Guillena (Sevilla)

El pasado día 5 de agosto se reponía al culto la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, titular de la Cofradía de la Vera Cruz, de la localidad sevillana de Guillena, tras los trabajos de conservación-restauración llevados a cabo durante algo más de dos meses por nuestro equipo, como informamos en nuestro blog de gestionarte (puedes obtener más información pinchando aquí). Este período se corresponde con la fase operativa del proyecto (o intervención material sobre la imagen), que había comenzado en diciembre de 2013 y donde el objetivo era revisar el estado de conservación de la  obra y proponer, a tenor de los datos recabados, las actuaciones necesarias para su correcta preservación.

Para ello, se sometió a la imagen a un estudio exhaustivo, que incluyó la realización de radiografías, análisis físico-químico de la policromía con toma de muestras, fotografías con luz ultravioleta así como una revisión de la información histórico-artística de la obra en cuestión.

Como resultado, las actuaciones acometidas podemos dividirlas en varias líneas de trabajo que pasamos a exponer de forma resumida a continuación:

- Eliminación de elementos metálicos: En los casos en los que eran el origen de patologías afectas tanto al soporte como a la policromía de la imagen, han sido sustituidos por espigas de madera. Fundamentalmente, se trata de elementos incorporados en alguna de las intervenciones recientes de la imagen, fundamentalmente en la de 1955, en la que se "refuerza" la unión de la mascarilla dentro de una intervención "integral" de la escultura. También aquellas que servían como anclaje de la obra al candelero o colocación de la corona, entre otras.

- Tratamiento de la policromía: La imagen presenta una repolicromía, superpuesta a la original del s.XVIII, ejecutada en 1955 por el escultor Manuel Pineda Calderón, quien la remodela en profundidad, que presentaba algunas alteraciones en superficie. Sobre ésta, se localizaban repintes y otras alteraciones -como restos de adhesivo- adheridos a la obra en la intervención efectuada por el escultor Francisco Berlanga en 1984 y/o en sucesivas actuaciones puntuales como la reposición de lágrimas o pestañas. Por último, un estrato de depósitos de polvo y un leve amarilleamiento del barniz proporcionaban a la imagen, más que un oscurecimiento, un aspecto irregular, "manchado" y desigual de la encarnadura.




El tratamiento de limpieza efectuado se ha centrado en la eliminación de las alteraciones descritas hasta devolver a la encarnadura realizada por Pineda Calderón un aspecto homogéneo. Para ello, ha sido también necesaria, como es lógico, la reintegración volumétrica y cromática de las lagunas existentes bajo dichas alteraciones, u otras existentes en superficie, consiguiendo así una visión estética adecuada a la realidad de la obra.

La recuperación de la policromía subyacente del s.XVIII quedó descartada, en primer lugar, por el carácter sacro de la obra y su funcionalidad devocional, lo que obliga a preservar, en la medida que el tratamiento lo permita, el aspecto que presentaba la obra antes de la restauración; en segundo lugar, porque no se conserva un porcentaje lo suficientemente elevado de la misma; y, por último, porque la intervención de 1955 es la que le otorga a la talla la morfología y aspecto que actualmente presenta, por lo que la repolicromía aplicada por Pineda Calderón es, además de testimonio de la historia material,  parte consustancial a la obra que hoy contemplamos. Excepcionalmente, se han retirado las capas de pintura aplicadas sobre la cabellera tallada de la imagen, dado lo burdo de dichas aplicaciones -incluida la de 1955-, la calidad de la talla de la obra original (oculta por las gruesas capas) y su no afección a la visión de la imagen una vez está expuesta al culto (queda cubierta por la vestimenta). Igualmente, por la necesidad de acceder al soporte de madera en la zona superior del cráneo y las sienes, espacios realmente afectados en el soporte de madera y ampliamente recubiertos de yeso y telas encoladas. El resultado ha sido realmente satisfactorio, dado que devuelve a la cabeza de la imagen su lectura morfológica y polícroma completa, imprescindible para entender la obra de su autor, y que había sido desechada por la condición de imagen de vestir que ostenta la imagen.

- Sustitución de la pestañas:  Las que presentaba la imagen no tenían, ni la morfología adecuada ni habían sido colocadas correctamente, por lo que distorsionaban la mirada de la dolorosa. Su sustitución ha permitido corregir dicha alteración, tan importante desde el punto de vista estético.

- Revisión y sustitución de los elementos afectos a su funcionalidad:  Se han actualizado, en los casos en los que era necesario, los elementos constitutivos de la estructura de una imagen de vestir, como son el candelero, los brazos articulados, anclajes para la colocación de elementos iconográficos, etc. con el objetivo de asegurar una correcta conservación de de los mismos a futuro y el adecuado funcionamiento -tanto estético como mecánico- a tenor de la funciones que cada uno de ellos  tiene encomendados.






Nota: Dado el carácter devocional de la obra y su condición de imagen de vestir, las fotografías que mostramos se limitan a aquellas zonas que son visibles de forma ordinaria.  

viernes, 9 de junio de 2017

Iniciamos la restauración de Mª Stma. de los Dolores

Desde el pasado 26 de mayo de 2017 se encuentra retirada del culto la imagen de Mª Stma. de los Dolores, titular de la Hermandad de la Vera Cruz de la localidad sevillana de Guillena, para proceder a su intervención por parte de nuestra empresa GESTIONARTE SLU. Los trabajos de conservación-restauración, que se llevarán a cabo por el plazo aproximado de dos meses, están siendo dirigidos por el responsable de la misma, Benjamín Domínguez Gómez, quien es Ldo. en Bellas Artes y especialista en conservación y restauración de obras en madera policromada y miembro del grupo de investigación HUM-956 "Conservación y Patrimonio, Métodos y Técnicas", adscrito a la Universidad de Sevilla. 

Se tiene constancia de que la imagen de la dolorosa fue realizada por el escultor Juan García de Santiago a finales del s.XVIII, puesto que dejó su rúbrica en el interior de la misma; descubrimiento que se llevó a cabo durante la última restauración acometida, esto es, en 1984 y por parte del escultor-imaginero Francisco Berlanga Ávila. Imagen de las denominadas "de candelero", está articulada para ser vestida. Presenta una mirada baja, con el cuello levemente girado hacia su derecha. De sus ojos caen cinco lágrimas de cristal. Frente a la práctica habitual en este tipo de imágenes, cuenta con la particularidad de que posee una cabellera tallada, que cae por la nuca hasta alcanzar el cuello. Con anterioridad a 1984, la imagen fue sometida a otro proceso de restauración por parte del también escultor Manuel Pineda Calderón en 1955.

Juan García de Santiago, maestro escultor y tallista, era hijo de Manuel García de Santiago, también maestro escultor y arquitecto de retablos, uno de los artistas más destacados del siglo XVIII, que a su vez era hijo de Bartolomé García de Santiago, maestro escultor que laboró en Sevilla a fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Según Silva Fernández, la imagen debió ejecutarla entre 1771, cuando se sabe trabajaba junto a su padre y su hermano Juan Bartolomé en el retablo mayor de la iglesia conventual del Valle de Sevilla, y 1800 aproximadamente, ya que a finales del siglo XVIII y principios de la centuria siguiente, se ha documentado su trabajo en la ciudad de Cádiz. 

Los trabajos se inician una vez se han llevado a cabo las pruebas técnicas pertinentes y ha sido aprobado el proyecto de intervención -redactado con fecha marzo de 2014-  tras recibir el Vº Bº de la Comisión Diocesana de Patrimonio Cultural a los contenidos de dicha propuesta técnica que contempla la sustitución del candelero y brazos (incluidos en 1984), limpieza y tratamiento de la policromía -donde se concentran la mayor parte de las alteraciones a subsanar-, así como otros trabajos destinados a la preservación material de la imagen. 

La Hermandad ha tenido a bien confiar de nuevo los trabajos de conservación-restauración de su imagen titular a este equipo de profesionales, tras la experiencia de los trabajos acometidos sobre la imagen del Stmo. Cristo de la Vera Cruz, en el año 2012, y del que puede obtener información en este enlace.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Intervención integral en la colección pictórica de la Capilla del Dulce Nombre de Jesús en Sevilla

El pasado 30 de enero quedaba reabierta al culto la capilla del Dulce Nombre de Jesús, sede de la Hermandad de la Vera Cruz, en Sevilla, tras los trabajos de rehabilitación efectuados a lo largo de los últimos ocho meses. Durante todo este tiempo, y en paralelo a las obras sobre la fábrica del edificio, nuestra empresa GESTIONARTE SLU  ha sido la responsable de llevar a cabo varias intervenciones sobre el patrimonio mueble de dicho templo, como son:

- Tratamiento de conservaación-restauración de la imagen de "San José" (ver entrada relacionada).

- Segunda fase del tratamiento de conservación-restauración del "Retablo de San Francisco"

- Intervención integral de conservación-Restauración de la colección de lienzos que decoran la capilla.

Con respecto a este último grupo, pasamos a detallar a continuación algunos de los aspectos más reseñables de dicha actuación que se ha llevado a cabo por un equipo de cuatro conservadores-restauradores, licenciados en Bellas Artes: Mª Ángeles Arjona Guajardo-Fajardo, Lucía Cabot Orta, Laura Díaz-Ángel Castizo y Benjamín Domínguez Gómez, director-responsable de los trabajos.

OBRAS SELECCIONADAS:





De todos los cuadros que decoran los muros del templo en la actualidad, el único que perteneció al antiguo convento de monjas agustinas es el de la "Inmaculada Concepción" que cuelga en lo más alto del muro de los pies del templo, justo encima de la celosía del coro alto. Curiosamente, un cuadro fabricado a base de uno de menores dimensiones ampliado en fecha imprecisa para conformar el que hoy contemplamos.

El resto debieron de ser adquisiciones de los diferentes propietarios sucesivos –especialmente de Dña. María del Amor Pérez de León, para la Cofradía del Amor- que han perdurado hasta nuestros días. De muy diferente factura, calidades y estado de conservación, lo cierto es que forman una unidad indisoluble con el aspecto del templo, razón por la cual se estimó inexcusable una intervención sobre los mismos junto con las obras de rehabilitación del templo.

Sin embargo, para acometer los trabajos de conservación-restauración sobre dicho conjunto se establecieron previamente una serie de criterios de calidad, colocación y coste, que dieron como resultado, en primer lugar, la separación en dos lotes distintos y, después, la definición de la profundidad de las intervenciones, dada la imposibilidad de intervenir todos los lienzos de forma profunda en este momento. Así, el primer grupo lo forman cinco lienzos que se han intervenido íntegramente dada su calidad, relevancia histórica, ubicación y/o estado de conservación que son:

- San Pedro (José Contreras, 1865)
- Santiago Apóstol (José Contreras, 1865)
- Inmaculada Concepción “Grande” (Anónimo. S.XVII?)
- San Agustín (Anónimo, sXVIII?)
- San Cayetano (Anónimo, sXVIII?)



"La Inmaculada Concepción". Antes y después de la intervención. 


El segundo grupo, conformado por obras de mediana factura y/o que no se exponen en el interior del templo (aunque sí en la sacristía y en las dependencias adyacentes)  pertenecen los siguientes lienzos:

- Bautismo de Cristo (Anónimo, sXVIII?)
- Inmaculada “pequeña” (Anónimo, sXVIII?)
- Ángel de la Guarda (Anónimo, sXVIII?)
- Arcángel (Anónimo, sXVIII?)
- Dios Padre (Anónimo, sXVIII?)



"San Cayetano". Antes y después de la intervención.

TRATAMIENTO

El proceso de conservación-restauración al que ha sido sometido el primer lote ha consistido, como norma general, en el tratamiento completo del soporte de tela (desmontaje del bastidor, limpieza del reverso, reentelado y montaje sobre el bastidor de madera, nuevo u original, según los casos); tratamiento de limpieza eliminando barnices, repintes y otros depósitos de la superficie pictórica; reintegración volumétrica y cromática de las lagunas existentes y, por último, la aplicación del barnizado de protección. 

Por su parte, han sido intervenidos los cinco marcos que los complementan, siguiendo un criterio muy respetuoso con el original (evitando el nuevo dorado completo de los mismos), limitándose a la consolidación, limpieza y reintegración de lagunas en los casos en los que era estrictamente necesario.




Tratamiento del soporte de tela y fijación de los estratos de color.



Visión del reverso del lienzo "La Inmaculada Concepción"antes y después de la intervención.




Detalles de los procesos de limpieza .

Al resto –que forman el segundo lote- se les ha sometido a un tratamiento de conservación más limitado, orientado a frenar el deterioro que presentan, consistente en la fijación de los estratos pictóricos con riesgo de desprendimiento, cosido y sellado de roturas en la tela (agujeros, desgarros, rotos…), limpieza de suciedad superficial y barnizado de protección, así como tensado y colocación de cuñas en los casos en que ha sido necesario. En algunos casos se han intervenido también los marcos, como en el caso anterior. 


EXPOSICIÓN Y CONSERVACIÓN PREVENTIVA

Terminadas las obras, los lienzos han vuelto a colgar de los muros del templo, redistribuidos de forma más adecuada a la anterior. Además, afortunadamente, la capilla ya contaba con una nueva instalación eléctrica y de iluminación artística desde el año 2013, por lo que en el momento de su reapertura las obras lucen perfectamente iluminadas algo que es de agradecer y que ayuda notablemente a disfrutar de estas obras de arte. 

Por su parte, el nuevo sistema de climatización del templo permitirá establecer unos parámetros estables de Temperatura/HR que redundará en beneficio de las obras de arte y el confort de los asistentes. 






"Santiago Apóstol". Antes y después de la intervención.





"San Pedro". Antes y después de la intervención.





"San Agustín". Antes y después de la intervención.

lunes, 18 de enero de 2016

Profunda y compleja intervención sobre la imagen de San José de la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla

En los próximos días podrá admirarse de nuevo en el ático del retablo mayor de la capilla del Dulce Nombre de Jesús, en Sevilla -tras casi veintiocho años sin hacerlo- la imagen de San José (anónimo s.XVIII?) que, presumiblemente, colocara Dña. María del Amor Pérez de León en 1870 tras adquirir la capilla y que perduró hasta 1988, año en que fue sustituido por una pintura sobre lienzo que ahora ha sido reubicada en otro lugar del templo.

Como ya avanzamos en el blog de gestionarte (ver entrada anterior relacionada) la imagen presentaba un deplorable estado de conservación, potenciado, además, por la fragilidad y variedad de materiales que la constituyen.  Los estudios previos llevados a cabo confirmaron, no sólo la variedad de materiales sino la diferente naturaleza y cronología de los elementos, que fueron adaptados hasta conformar esta escultura tal y como hoy la vemos. Así, un busto y pie izquierdo de terracota (el pie derecho es de madera y de muy mala factura), son los vestigios de una escultura anterior, adaptada a este cuerpo de telas encoladas y pelo de estopa, que está soportado por un candelero interior. La configuración de la imagen es seguramente de finales del s.XVIII, aunque no habría que descartar retrasar la fecha hasta el momento de su colocación en el retablo, aunque nos parece -a nuestro juicio- algo tardía. 




A la izquierda, la imagen todavía en el retablo, a mediados de los años ochenta del s.XX. En el centro, el aspecto del retablo desde 1988 hasta 2015. A la derecha, la imagen repuesta en enero de 2016 tras su intervención.


Tratamiento de conservación-restauración

La escultura, como decimos realizada en una técnica mixta mediante madera, telas encoladas, fibras naturales y terracota, ha sido intervenida tanto a nivel de soporte como de policromía hasta devolverle la estabilidad y el aspecto que hoy presenta, imprescindible para dotarla de un estado de conservación óptimo y una correcta lectura estética e iconográfica. Para ello, ha sido fundamental la consolidación estructural de la misma, proceso que ha resultado más complejo de lo habitual por la disparidad de materiales y la fragilidad de las telas encoladas. Previamente, la policromía de la imagen fue protegida mediante la aplicación de coletta y papel japonés, para permitir la manipulación de la misma y evitar mayores desprendimientos en aquellas zonas que presentaban riesgos evidentes de deterioro. 

Una vez trasladada la obra al taller, la imagen fue separada de su peana, y retirado igualmente el busto de terracota del resto del cuerpo. Fue entonces cuando se puedo comprobar el sistema de anclaje de la misma al torso, que no era otro que una amalgama de yeso, cuerdas y telas encoladas que ocultaban la fragmentación en varios trozos del cuello de la imagen, presumiblemente intencionada. Tras el proceso de limpieza y consolidación, el busto de terracota ha recuperado su composición original con una inclinación diferente a la que presentaba en el momento de iniciar estos trabajos, que, sin embargo, ha sido la que se ha recuperado, como es lógico. 

Con respecto a la estructura general de la imagen, se le ha dotado de una nueva peana en madera así como de un nuevo sistema de anclaje para la adecuada colocación del busto de terracota que  permite incluso su desmontaje, si fuera necesario. También se han consolidado los ensambles de los brazos (uno de ellos roto intencionadamente para modificar su posición ya a medidados del s.XX, según noticias), repuesto cuatro dedos de la mano derecha que habían sido mutilados y algunas zonas de los ropajes igualmente deterioradas o ausentes.

De las actuaciones sobre los estratos superficiales destaca el proceso de limpieza, consistente en la retirada de una gruesa capa de barniz oxidado que, además de otorgarle un color pardo impropio de su iconografía, ocultaba el rico colorido de los ropajes del santo -los característicos violeta y ocre- así como las cenefas dieciochescas que decoran los remates de la túnica y mantolín. Tras ambos procesos, los trabajos de reintegración volumétrica y cromática de todo el conjunto, han devuelto a la imagen su cromatismo real y la visión estética deseable para este tipo de obras.  


Restauración iconográfica

La recuperación al culto de la imagen conllevaba no sólo intervenir sobre la materialidad de la pieza, sino también abordar la restauración iconográfica de la misma, puesto que, entre otros elementos, carecía de imagen del Niño Jesús. Éste ha sido magistralmente repuesto por el escultor-imaginero Antonio Bernabé Ávila, Licenciado en Bellas Artes afincado en la Palma del Condado (Huelva), siguiendo los modelos propios del barroco andaluz y las necesidades que la obra original y su ubicación requerían. Junto a esta imagen y sus potencias, el nimbo y la vara de flores blancas completan la correcta lectura de la misma.


Nueva imagen del Niño Jesús, obra del escultor-imaginero Antonio Bernabé Ávila


Con respecto al color y materiales utilizados en el tapizado del camarín, éste persigue integrarse en el conjunto del retablo, resaltando la imagen del santo, pero evitando que rivalice con el camarín principal, donde recibe culto el crucificado de la Vera Cruz, para el que se reserva el tapizado en verde.

A contnuación incluimos algunas fotografías del proceso:








jueves, 11 de junio de 2015

Comienza la restauración de la imagen de San José de la Hdad. de la Vera Cruz, en Sevilla

La Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla ha encomendado al conservador-restaurador de bienes culturales Benjamín Domínguez Gómez la intervención de conservación y restauración de la imagen de "San José", que hasta el momento se exponía en la casa-hermandad pero que pertenece al retablo mayor de su capilla del Dulce Nombre de Jesús.

La imagen que nos ocupa es una escultura de bulto redondo ejecutada con una clara finalidad retablística, dada la composición meramente frontal que presenta. Representa al santo de pie, vestido con túnica y mantolín de color marrón. Su mano derecha se dispone para portar una vara de flores blancas, presentando la izquierda actitud de presentar la imagen del Niño Jesús, ambos elementos perdidos en la actualidad.

ORIGEN E HISTORIA MATERIAL: 

La capilla de donde procede la imagen fue levantada como iglesia conventual del cenobio del mismo nombre, fundado por la orden de RR. MM. Agustinas quienes se establecen en dicho recinto a partir de 1551. Será esta comunidad femenina la que encargue la ejecución del retablo de donde decimos que procede la imagen, que puede fecharse en la segunda mitad del s. XVII, adscribiéndose al taller de Cristóbal de Guadix. El templo mantuvo su uso primigenio por parte de la comunidad de religiosas hasta 1837, fecha de su exclaustración. Posteriormente, sería arrendado por un grupo de vecinos que lo mantuvo abierto al culto y definitivamente cerrado en 1868 por la Junta Revolucionaria. En el acta de incautación, donde dice dejarlo completo, se realiza una descripción del mismo por la que sabemos que, al menos, hasta el último tercio del s. XIX no se encontraba colocada la imagen en el mismo.

El 3 de Noviembre de 1869 se vende la iglesia a Dña. María del Amor Pérez de León para albergar a la cofradía del Stmo. Cristo del Amor. Por tal motivo, el retablo sufre una profunda transformación eliminándose toda la calle central para poder incluir a la imagen del crucificado de Juan de Mesa, la dolorosa y San Juan evangelista. Lo más probable es que la imagen fuese colocada en este momento en el ático del retablo. En 1905, la cofradía del Amor abandona el templo trasladándose a la Parroquia de San Pedro. A primeros de 1918 se hacen cargo de ella, arrendada por la familia Pérez de León, los PP. Dominicos quienes la ocupan hasta 1939 . En este período, se reforma -de nuevo-, la calle central del retablo manteniéndose así hasta finales de los años ochenta del pasado siglo donde la imagen de San José ocupaba la hornacina central del ático del retablo como atestiguan las fotografías conservadas. Posteriormente, también formarían parte de la comunidad usuaria del templo la O.N.C.E. y a partir de 1942 la actual propietaria de la misma, la Hermandad de la Vera Cruz.

No tenemos constancia de ninguna reparación documentada hasta la restauración general del retablo en los meses de verano de 1980  dirigida por el Conservador-Restaurador de Obras de Arte Juan Luis Coto Cobo. En el informe fechado el 12 de Septiembre del mismo año, se afirma haber restaurado la totalidad del retablo y las esculturas. 

Será en el año 1988 cuando aprovechando una nueva intervención sobre el retablo por parte del taller Isbylia se sustituya por un lienzo del artista hermano de la corporación D. Luis Rizo que representa “La Invención de la Cruz por Santa Elena”, pasando la imagen a los almacenes de la Hermandad. En 1990, con motivo de la inauguración de la nueva Casa-Hermandad, se decide exponerla en una hornacina del Salón de actos, donde ha permanecido hasta nuestros días. 


DESCRIPCIÓN DE LA IMAGEN Y ESTADO DE CONSERVACIÓN: 

La escultura  presenta una compleja composición estructural, motivada por las diferentes técnicas escultóricas y materiales utilizadas para su ejecución. En un primer examen organoléptico hemos podido identificar terracota, madera, tela y estopa. Presenta una clara inclinación hacia adelante, lo que nos lleva a pensar en su ejecución “ex profeso” para el ático del retablo mayor de la Capilla del Dulce Nombre o, en su defecto, para cualquier otra hornacina o retablo en altura.


De forma general, la imagen se sustenta sobre una peana de madera de base cuadrangular. Ésta posee un refuerzo de madera fijado con puntillas de fabricación industrial. Sobre ella está anclada la estructura o “candelero” que le sirve de sustento, realizado también en madera, como lo están las manos y los pies que quedan fijadas a la misma. La cabeza, por su parte, está realizada en terracota, cubierta –a modo de cabellera- por tiras de estopa encoladas. Para los ropajes se ha utilizado una técnica de modelado por medio de telas encoladas que  conforman la totalidad de la misma, integrando el resto de los volúmenes escultóricos antes descritos. Se trata de una tela de arpillera, con una trama simple o tafetán, de amplia abertura.

Toda la imagen está policromada sobre preparación de yeso y cola, diferenciándose la técnica pictórica según los casos en relación al material de base y al efecto perseguido. En este caso, las encarnaduras, a pesar de poseer diferentes materiales de soporte, parece que comparten una misma técnica pictórica, pudiendo corresponder a una misma ejecución en el tiempo, coincidente con la ejecución definitiva de la imagen, esto es a finales del s. XIX. En el cuello, no obstante, y coicidiendo con la unión del busto de terracota y las vestiduras se evidencia un amplio repinte que ocupa prácticamente todo el cuello.

Con respecto a la peana y soporte de madera, la escultura presenta una inestabilidad manifiesta fruto del inadecuado o debilitado ensamblaje que la sustenta. La peana y su refuerzo presentan varias roturas y separaciones de ensambles que han sido resueltos mediante la inclusión de clavos. Las manos presentan un estado de conservación deplorable, habiendo perdido tres de las falanges de los dedos centrales de la mano derecha y el índice de la mano izquierda. Presumiblemente, la estructura que conformase el brazo izquierdo presentará una rotura dada la inestabilidad que presenta al haber querido modificar la postura del brazo inclinándolo hacia abajo. La falta más destacable es la de la imagen del Niño Jesús, ausente del brazo izquierdo, si bien no tenemos constancia de su existencia, al menos, desde 1946 .

La cabeza de terracota  presenta un agujero en la parte superior de la misma y varias roturas en la zona de la nuca, aunque parcialmente ocultas por las tiras de estopa encolada. El agujero podría ser el primigenio de sujeción de un nimbo.  Los elementos de soporte más deteriorados son, respectivamente, las telas encoladas y la estopa que conforma la cabellera por su fragilidad. 

Por su parte, las telas encoladas poseen una preparación de yeso y cola, con imprimación de color verde y bol para el dorado en oro fino que se reparte por toda la superficie de los ropajes, a modos de pequeños motivos decorativos, y por los bordes de los mismos. La parte posterior de la escultura no posee decoración polícroma, quedando cubierta la espalda con una base o color ocre uniforme. Presentan roturas, deformaciones, agujeros, desgarros y toda clase de alteraciones fruto de su incorrecta manipulación, inadecuado almacenaje y, sobre todo, la fragilidad del material constitutivo. En algunos puntos se observa la inclusión de una resina epoxi  (Araldit madera) que ha servido para el sellado de agujeros en época reciente (¿finales de los años ochenta?). De igual forma, las tiras que conforman el cabello de estopa encolada, presentan un deficiente estado de conservación habiéndose disgregado y perdido su modelado. 

PROPUESTA DE INTERVENCIÓN:


A pesar del deterioro evidente, las actuales técnicas de conservación-restauración permiten restituir material y estéticamente la obra para que pueda volver a cumplir la función para la que fue ejecutada, que no es otra que su exposición al culto. Además, resulta de sumo interés la puesta en valor de esta imagen en el entorno para el que, presumiblemente, fue ejecutada –el retablo mayor de la capilla del Dulce Nombre de Jesús- devolviendo a la imagen y al retablo, si no su lectura primigenia, si la más antigua de cuantas tenemos constancia y posibilidad de recuperación. 

Para ello, a nuestro juicio, es indispensable acometer la consolidación estructural de la pieza para frenar el deterioro que presenta y dotarla de la estabilidad necesaria,  así como acometer la limpieza de la superficie pictórica, devolviendo la lectura real a la misma. Con respecto a la reintegración de faltas y lagunas, su carácter devocional aconseja la reposición de los dedos y cuantas faltas se reparten por la superficie de la imagen. La restauración iconográfica de la imagen aconseja la ejecución de nuevos atributos iconográficos –nimbo y vara de flores- así como la reposición de la imagen del Niño Jesús, en el brazo izquierdo del santo. 

Con respecto a su ubicación, sería deseable que la imagen recuperase su primigenia función como parte integrante del retablo mayor, si bien su adaptación a éste debería efectuarse con las garantías –técnicas y estéticas- que exige el inmueble que lo alberga.

Como criterio general, planteamos una intervención de índole conservativa que no enmascare la historia material de la obra, pero siendo sensibles, a su vez,  al resultado final que debe de contar con unos mínimos requisitos estéticos como imagen destinada a la veneración de los fieles en un espacio sacro. 

Los trabajos, que acaban de iniciarse, una vez aprobada por la Comisión Diocesana de Patrimonio Cultural y recibida la pertinente autorización comprenderá las siguientes fases o tratamientos:

Estudios previos:

- Estudio técnico de la intervención 
- Fotografía luz natural, rasante y ultravioleta
- Estudio Radiológico mediante T.A.C. y Radiografía convencional.
- Caracterización de materiales

Tratamiento:

- Eliminación de polvo y suciedad 
- Protección y fijación de la capa pictórica 
- Consolidación estructural completa (madera, terracota y telas encoladas)
- Sustitución de la peana
- Reposición de faltas y pérdidas
- Limpieza química y mecánica del barniz y suciedad superficial
- Limpieza química y mecánica de los repintes
- Reintegración volumétrica de las lagunas existentes 
- Reintegración cromática de las lagunas existentes
- Barnizado de protección final
- Reposición de la imagen del Niño Jesús
- Reposición y correcta colocación de elementos iconográficos (nimbo, vara y potencias para el Niño Jesús)

Los trabajos se prolongarán a lo largo de cinco meses en paralelo a las obras que de forma inminente darán comienzo en la sede de la citada cofradía sevillana.